Soy vuestro guerrero interior, el que ve vuestras flaquezas y no flaquea.
El bien que haces a los demás, te lo doy. Lo que no das, te lo quito. Cuando destruyes, te elimino. Una cosa es dar, otra obligar a recibir. Vieron, pues, a Dios tomar un grano de polvo de la tierra, una gota del agua del mar, un soplo del aire de los vientos superiores y un poco del calor de la naturaleza del fuego. Vieron los ángeles como estos cuatro elementos, débiles por sí mismos, fueron colocados en el hueco de su mano: lo seco, lo húmedo, lo frío y lo caliente. Y después hizo Dios a Adán. Yo soy el Señor y no hay otro. Yo formo la luz y creo la oscuridad. Yo hago la paz y creo el mal. Yo, el Señor, hago todas esas cosas. Psicológicamente hablando, muchos de nosotros vivimos "allá en lo alto", prisioneros en torres ideológicas de nuestra propia construcción, si construimos un sistema rígido de cualquier tipo y lo coronamos rey, entonces son convertimos en sus prisioneros. Voy a revelaros un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un instante...