"Pero cierto joven que le seguía, cubierto con una sábana sobre el cuerpo desnudo; y lo agarraron, pero él, dejando la sábana, huyó desnudo". Los dos con el mismo lienzo En primer lugar, se trata de un joven. En el Evangelio de san Marcos, esta palabra sólo vuelve a aparecer el domingo de pascua, cuando las mujeres se encuentran en el sepulcro con otro “joven” que les anuncia la resurrección de Jesús (Mc 16,5). Resulta curioso que, mientras en los otros Evangelios quienes transmiten esta noticia son ángeles (Mt 28,5; Lc 24,23; Jn 20,12), san Marcos es el único que coloca en la tumba a un joven, a pesar de haber nombrado antes varias veces a los ángeles (Mc 1,13; 8,38; 12,25; 13,27.32). Esto ya nos lleva a relacionar al joven de la sábana con la idea de la resurrección. En segundo lugar, el joven estaba vestido con “una sábana de lino”. También a Jesús lo vistieron con “una sábana de lino” cuando lo enterraron en su tumba (Mc 15,46). Resulta llamativo que esa sábana se...