El Tarot no tiene que decirle al consultante qué va a pasar; puede ayudarle a ver qué le está pasando, qué patrón está repitiendo, qué no está viendo y qué puede hacer con ello.
1. El Tarot como espejo, no como sentencia Esta probablemente sea la idea fundamental: «Cada Arcano, siendo un espejo y no una verdad en sí mismo, se convierte en lo que ves en él.» La carta no tiene necesariamente una respuesta objetiva que el tarotista posee y el consultante desconoce. La imagen provoca asociaciones, emociones, recuerdos, resistencias y proyecciones. Por tanto, la pregunta deja de ser: «¿Qué significa esta carta?» y pasa a ser: «¿Qué está viendo esta persona en esta carta y qué le está mostrando eso de sí misma?» 2. La proyección como herramienta de autoconocimiento La persona mira una carta y puede decir: —«Ese hombre me parece arrogante.» —«Esta mujer me produce rechazo.» —«El Diablo me da miedo.» —«La Torre me parece horrible.» —«Ese personaje está atrapado.» Y ahí tienes muchísimo material. Porque puedes preguntarle: «¿Qué es exactamente lo que te molesta de él?» Y después: «¿Hay algo de eso que reconozcas en ti?» No estás afirmando que la persona sea aquell...