El Tarot y la Fiosofía. La vía del Tarot. Jung y el Tarot. Manual de Tarot terapéutico. Una visión poética del Tarot. Tarot, el espejo de la vida.
(notas personales sin orden ni concierto basadas en los libros en los que hago referencia en el título)
La reacción del necio: Cuando el ignorante se encuentra con algo que no entiende (un consejo, una crítica, el conocimiento profundo o la virtud), reacciona con hostilidad, burla o insultos.
La reacción del sabio: El sabio no responde al insulto con la misma moneda. En lugar de eso, analiza la situación, aprende de la experiencia y guarda ese conocimiento o lección en su interior para su propio crecimiento personal.
Acción mágica y mental de absorber la negatividad del ignorante, transmutarla y guardarla en el fuero interno como sabiduría pura. Mientras el profano ataca con desprecio aquello que es incapaz de comprender (como los misterios del Tarot), el verdadero iniciado no se defiende ni se inmuta; recoge ese ataque, extrae la lección oculta y la asimila en su propio ser.
"Quod fatui contumeliant, sapientes congremiant."
El miedo del necio frente a la comprensión del sabio.
Lo que los necios insultan (Quod fatui contumeliant): El profano o ignorante espiritual teme a la muerte, la rechaza y la "insulta" viéndola únicamente como destrucción, pérdida, dolor o vacío. Para la mente no iniciada, la disolución del ego, el abandono de los dogmas materiales y el silencio de la mente parecen una locura o una tragedia.Lo que los sabios guardan en su pecho (sapientes congremiant): El sabio hermético entiende que para construir el "Cuerpo de Oro" o lograr la evolución espiritual, primero debe morir en vida (la mortificatio alquímica). En lugar de huir del cambio o del fin de los ciclos, el sabio "congremia" (abraza, asimila y atesora) la energía transformadora de la Muerte.
La Muerte como cosechadora y el concepto de Congremiar.
El arcano de La Muerte suele ser representado clásicamente como un esqueleto que siega con una guadaña. Sin embargo, esa siega no es destructiva, sino recolectora: El ignorante ve la guadaña y piensa que viene a quitarle todo lo que posee. El sabio ve la guadaña y entiende que está separando el trigo de la paja. Lo que la Muerte destruye son solo las ilusiones de la materia. Lo que verdaderamente importa se conserva y se integra en el "seno" o "regazo" (gremium) del alma eterna.
La transmutación del insulto en el "Gran Recipiente".
El Loco dialoga con el usuario de Tarot para romper las certezas impuestas por las religiones dogmáticas y la ciencia materialista de la época. Cuando el entorno ataca, juzga o condena el camino del ocultista, esa energía hostil es interpretada como una fuerza bruta. El arcano de La Muerte enseña a matar la reacción del ego ante el insulto. El sabio disuelve el ataque exterior y lo transmuta internamente en su propio silencio, usándolo como combustible para su autorrealización.
"...magicis etiam cenis eum initiaverat." Traducción: "Incluso lo había iniciado en los banquetes mágicos".
La advertencia al lector del Tarot: Te está recordando que puedes leer todos los libros de esoterismo del mundo, poseer las barajas más caras o conocer las fórmulas de memoria, pero si no pasas por una verdadera transmutación interna (como la que exige el arcano de La Muerte), te ocurrirá como a Nerón: estarás invitado al banquete de los magos, pero saldrás con las manos vacías.
La voz interior: Para el hermetismo, la verdadera sabiduría no viene de acumular datos científicos o teorías mundanas. Viene de saber escuchar la intuición interna, ese "buen consejo" que la divinidad o el maestro interno susurran a la mente del iniciado.
El arquetipo de la Justicia o la Papisa: Arcanos que representan la Ley Suprema, la Intuición Pura o el Pensamiento equilibrado (frecuentemente relacionado con La Justicia o La Papisa). La Inteligencia Divina operando en el ser humano.
Cuando el ser humano actúa desalineado de la Ley Cósmica, esa fuerza interior "advierte" o "conversa" con el alma. El sabio escucha ese buen consejo y se autocorrige; el necio lo ignora y sufre las consecuencias del choque contra la balanza.
La Justicia del Tarot representa la Gran Ley del Equilibrio Universal. No mide los actos bajo los códigos de leyes de los hombres, sino bajo la fría y exacta matemática de la naturaleza y el espíritu. Vigila que cada causa tenga su efecto exacto, invitando al lector a sopesar sus propios pensamientos y acciones con la misma precisión con la que se pesa el oro en la balanza alquímica.
Las cartas del Tarot son las claves de la transmutación del alma humana.
No es para adivinar, es para operar: No veas las cartas como dibujos pasivos, sino como "motores de energía". Estudiar la Justicia o la Muerte es una forma de programar tu propia mente. Eleva las cartas al nivel de la alta filosofía antigua. El Tarot como un espejo alquímico: Cada arcano representa un estado de tu propia energía interna que debes disolver (Muerte) o equilibrar (Justicia) para alcanzar la evolución espiritual.
Cada Arcano, siendo un espejo y no una verdad en sí mismo, se convierte en lo que ves en él.
El Diablo sólo es una máscara de Dios.
La libertad para el Colgado es obedecer la ley ya que cuelga por un acto de ley cósmica a la cual no puede rebelarse.
La Torre (la casa de Dios) es la representación de Dios en el Tarot, la torre es nuestro cuerpo, refugio cierto de la voluntad de Dios, que decidirá cuando destruirla. Mientras tanto la habitamos y podemos hacer lo que sea con ella, utilizarla a nuestro antojo y llenarla de lo que queramos. La casa no se comporta, está ahí, su calidad depende del uso que hacemos de ella. Será un templo o una cárcel.
El punto de vista desde el que nos observamos es el de la edad donde padecimos las experiencias negativas. Cuando observamos el mundo lo hacemos desde pensamientos, sentimientos y deseos estancados, obteniendo respuestas limitadas a nuestros actos limitados.
El Loco: libertad, gran aporte de energía, viaje, búsqueda, origen, derrotero, esencia, fuerza de liberación, lo irracional, caos, huída, locura...
El Mago: empezar, elegir, astucia, iniciación, cominezo, necesidad de ayuda, habilidad, juventud, potencialidades, concretar, discípulo, malicia, locuacidad, talento, tramposo...
La Papisa: gestación, acumulación, fe, conocimiento, paciencia, santuario, fidelidad, pureza, soledad, silencio, severidad, matriarcado, rigor, virginidad, frío, resignación...
La Emperatriz: estallido creativo, expresión, fecundidad, seducción, deseo, poder, sentimientos, idealismo, naturaleza, elegancia, abundancia, cosecha, belleza, eclosión, adolescencia...
El Emperador: estabilidad, dominio del mundo material, dominación, poder, responsabilidad, racionalismo, apoyo, gobierno, materia, solidez, jefe, equilibrio, orden, potencia, padre...
Soy vuestro guerrero interior, el que ve vuestras flaquezas y no flaquea.
El Papa: mediador, puente, ideal, sabiduría, guiar, comunicación, enseñanza, verticalidad, proyecto, fe, maestro, ejemplo, casar, poder espiritual, santidad...
El Enamorado: unión, vida emocional, eros, corazón, elección, conflicto, ambigüedad, triángulo amoroso, vida social, comunidad, hermanos, hacer lo que a uno le gusta...
El Carro: acción en el mundo, amante, príncipe, triunfo, facilidad, conquistar, fecundar, colonizar, viajar, dominar, dejar hacer, guerrero, eternidad...
La Justicia: equilibrio, perfección, mujer, maternidad, soberana, balanza, cimiento, complexión, decidir, valor, juzgar, perfección, presencia, hacer trampa, autorizar, dar(se) lo que se merece, prohibir...
El bien que haces a los demás, te lo doy. Lo que no das, te lo quito. Cuando destruyes, te elimino.
El Hermitaño: crisis, tránsito, sabiduría, soledad, desprendemiento, terapia, experiencia, pobreza, ilumiar, ascesis, vejez, retroceder, frío, receptivo, antiguo, silencio...
La Rueda de la Fortuna: Principio, mitad o final de un ciclo, riqueza, bloqueo, renovación, enigma, solución, ciclo, impermanencia, mutación, eterno retorno, comienzo y fin, cuerpo/corazón/mente, destino, girar...
La Fuerza: comienzo creativo, nueva energía, animalidad, fiera, creatividad, profundidad, voz, pubertad, decir, callar, renacimiento, fuerza, comienzo, comunicar, sentir...
El Colgado: parada, meditación, don de uno mismo, sacrificio, inmovilidad, no elegir, gestación, feto, meditación, profundidad, invertido, esperar, demora, suspensión, reposo...
La Muerte: transformación profunda, revolución, cambio, mutación, ira, limpieza, cosecha, esqueleto, cortar, avanzar, eliminar, destruir, rapidez...
La Templanza: protección, circulación, curación, ángel de la guarda, medida, mezcla, armonía, benevolencia, prudencia, templar, salud, ecuanimidad...
El Diablo: fuerzas del inconsciente, pasión, creatividad, tentación, deseo, apego, encadenamiento, dinero, contrato, profundidad, oscuridad, miedo, prohibición, sexualidad, pulsiones...
La Torre: la casa de Dios, apertura, emergencia de lo que estaba cerrado, templo, construcción, alegría, desbordamiento, choque, expresión, celebración, danza, destapar, apertura, mudarse, estallar...
La Estrella: actuar en el mundo, encontrar su sitio, suerte, nutrir, sacralizar, respetar, fecundidad, don, inspiración, feminidad, canto, estelar, cósmico, ecología, irrigar, estrella del espectáculo...
La Luna: potencia femenina receptiva, noche, intuición, feminidad, madre cósmica, sueño, receptividad, reflejar, misterio, atracción, imaginación, magnetismo, gestación, locura, poesía, incertidumbre, fases...
El Sol: arquetipo paterno, nueva construcción, calor, amor, nueva vida, tránsito, consciencia, padre cósmico, gemelidad, irradiar, atravesar, infancia, éxito, cortar con el pasado para construir más lejos, evolución...
El Juicio: nueva consciencia, deseo irresistible, vocación, llamada, nacimiento, renacimiento, consciencia, obra, unión, familia, transcendencia, emerger, música, suscitar...
El Mundo: realización total, alma, mundo, plenitud, éxito, heroísmo, genio, santidad, danzar, éxtasis, universal, totalidad...
Si durante gran parte de la vida, para encontrarnos, buscamos la luz, al final, al encontrarla, sin temor, entraremos en nuestra sombra.
Afrontando honestamente las características de nuestra personalidad desviada, podemos llegar al conocimiento de nuestra esencia real, es decir, lo que es innato en nosotros y no adquirido. Conducir al consultante a dejar de ser lo que los otros quieren que sea para llegar a ser lo que él verdaderamente es.
Ante el consultante no hay que ser rotundo y definitivo; frases útiles:
Según lo que yo se...
Hasta cierto punto...
A riesgo de equivocarme...
Si le parece...
Una cosa es dar, otra obligar a recibir.
No dar consejos, la solución siempre ha de venir del consultante, si no se da él mismo la solución se dará en algún momento de su ciclo personal o del acompañamiento del tarólogo, pero el tarólogo no está para cerrar conflictos o dar soluciones fáciles o mágicas.
El tarólogo lee el presente, que es lo que realmente desconoce el consultante.
Las preguntas de los Arcanos Mayores:
El Loco: ¿de qué estoy liberándome o debo liberarme, cuál es mi camino, cómo canalizar mi energía?
El Mago: ¿qué estoy empezando, qué estoy eligiendo, cuáles son mis posibilidades en potencia?
La Papisa: ¿qué oculto, qué acumulo, qué hay intacto en mí, que debo estudiar, qué relación tengo con mi madre?
La Emperatriz: ¿qué estoy creando, qué está creciendo en mí, qué está floreciendo en mi vida, qué experiencias estoy viviendo?
El Emperador: ¿cómo va mi trabajo, mi vida material, qué estoy construyendo, qué relación tengo con mi padre, con la idea de poder?
El Papa: ¿qué dice la tradición, la ley, qué comunico, con qué, estoy transmitiendo algo y a quién, tengo un ideal?
El Enamorado: ¿qué elección debo hacer, en qué relación, o relaciones, estoy actualmente, cuál es mi estado emocional?
El Carro: ¿adónde voy y de dónde vengo, cuál es mi vehículo, cuál es mi acción en el mundo?
La Justicia: ¿qué debo equilibar o armonizar, de qué debo deshacerme que me resulte inútil, cuál es mi concepto de la perfección, cómo actúo con respecto a la maternidad?
El Hermitaño: ¿qué dice mi sabiduría, de qué me estoy alejando, con qué estoy en crisis, a qué debo renunciar?
La Rueda de la Fortuna: ¿qué debe cambiar, qué ciclo ha terminado en mi vida, cuáles son mis oportunidades, qué me ayuda, qué estoy repitiendo?
La Fuerza: ¿cuál es mi fuerza, dónde se sitúa, en qué empleo mi sexualidad, cuáles son mis deseos, qué voy a domar?
El Colgado: ¿qué debo sacrificar, qué tengo que dar de mí mismo, qué debo parar, qué debo escuchar, hacia dónde dirigiré mi búsqueda interior?
La Muerte: ¿qué debe morir en mí, que es lo que debo soltar, qué se está transformando en mí, cuál es mi ira?
La Templanza: ¿qué me protege, qué relación debo establecer conmigo mismo, qué debo curar?
El Diablo: ¿a quién estoy ligado, cuál es mi tentación, cuál es mi capacidad creativa, cuáles son mis valores negativos, las pulsiones que están a mi disposición?
La Torre: ¿con quién o con qué estoy rompiendo, de qué encierro me estoy liberando, cuáles son las energías que se desbloquean en mí, cuál es la fiesta que me espera?ç
La Estrella: ¿cuál es mi esperanza, cuál es mi sitio, en qué empleo mi energía?
La Luna: ¿cuál es mi capacidad de recepción, cómo va mi feminidad, mi intuición, cómo veo a mi madre, cuál es mi ideal imposible, qué estoy gestando?
El Sol: ¿qué me otorga la energía, el gozo, el éxito, soy amado, construyo algo nuevo, que imagen tengo del padre?
El Juicio: ¿qué se está despertando en mí, cuáles son mis deseos irresistibles, qué estamos creando juntos, cuál es mi posición frente al hecho de fundar una familia?
El Mundo: ¿cuál es el resultado de lo que he hecho, adónde lleva esto, cuál es mi realización, qué es lo que me encierra?
Consciencia = Darse cuenta.
Los personajes del Tarot llaman constantemente muestra atención, hay aspectos de nuestra personalidad que quieren ser reconocidos, el Tarot irrumpe en nuestra vida para traernos mensajes importantes.
El viaje a través de las cartas del Tarot, es basicamente un viaje a nuestra propia profundidad. Cualquier cosa que encontremos en este viaje es, en el fondo, un aspecto de nuestro más profundo yo.
Estos Arcanos son cada uno de ellos portadores de proyecciones; proyección es un proceso inconsciente y autónomo por el cual vemos en primer lugar en la persona, objeto o sucesos de nuestro alrededor, esas tendencias, características, potencias y deficiencias que realmente nos pertenecen. Proyectar nuestro mundo interior hacia afuera es algo que hacemos sin querer. Estas proyecciones son herramientas útiles para adquirir autoconocimiento.
El proceso con el Tarot terapéutio o filosófico es hacer que una persona diferencie entre estos tres equemas que le definen:
Individuado (Proceso): Es el resultado de haberse diferenciado. Significa que algo o alguien ya ha desarrollado su identidad propia y única, separándose de la masa o del grupo, pero sin aislarse de él.
Individual (Dimensión): Se refiere a una sola persona o cosa. Es lo opuesto a lo colectivo o grupal. Por ejemplo: un trabajo individual o un deporte individual.
Individualista (Actitud): Describe una tendencia o filosofía. Es la persona que actúa según su propio criterio sin cuidar los intereses de los demás, o que defiende la autonomía de la persona frente al grupo.
Resumen visual
Individuado: Ser único.
Individual: Ser uno solo.
Individualista: Pensar en uno mismo.
Lo ideal es ser individuado.
El estado de haber desarrollado una identidad propia y consciente, separado de lo colectivo. También se relaciona con el proceso de convertirse en un individuo único o autónomo.
El Loco: Si un hombre persistiera en su locura, se volvería sabio.
El Mago: A partir de otras cosas nunca extraerás la unidad, a no ser que hayas logrado la unidad en ti mismo.
En la terminología de Jung "la sombra" encarna cualidades de nosotros mismos que nosotros preferimos no reconocer como nuestras, pues, de hacerlo así, nuestra propia imagen quedaría de alguna manera ensombrecida. Así pues, proyectamos esas imágenes aparentemente negativas hacia otra persona.
Por "fenómeno sincrónico", Jung quiso significar la coincidencia significativa de un hecho físico y otro psíquico que no pueden conectarse entre sí y que están separados en el tiempo y en el espacio.
La Papisa: El mundo va a cambiar menos por las decisiones del hombre que por las adivinaciones de la mujer.
La Emperatriz: La generación es el misterio por el cual el espíritu se une a la materia, por el cual lo divino se convierte en humano.
El Emperador: El uno se convierte en dos, el dos se convierte en tres y del tres surge el uno, como cuatro.
Vieron, pues, a Dios tomar un grano de polvo de la tierra, una gota del agua del mar, un soplo del aire de los vientos superiores y un poco del calor de la naturaleza del fuego. Vieron los ángeles como estos cuatro elementos, débiles por sí mismos, fueron colocados en el hueco de su mano: lo seco, lo húmedo, lo frío y lo caliente. Y después hizo Dios a Adán.
El Papa: El alma del hombre es religiosa por naturaleza.
El Enamorado: El lunático, el enamorado y el poeta lo son de imaginación.
Sea cual sea la forma que tome Mercurio, aguijonea el aislamiento egocéntrico de nuestro ego, llevándonos a la confrontación con el más amplio mundo habitado por nuestros prójimos, un mundo que exige nuestra relación.
El Carro: El sí-mismo usa la psique individual como medio de transporte. El hombre es conducido, por así decirlo, a través del camino de la individuación.
La psique no es un objeto, una cosa: es un proceso.
Una vida sin pruebas no merece ser vivida y la vida no-vivida no merece ser examinada.
La Justicia: El equilibrio es la base de la Gran Obra.
El Hermitaño: Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia dentro, despierta.
Cuando una persona se encuentre solitaria estará llena de luz, pero cuando se encuentre dividida, estará llena de oscuridad.
La Rueda de la Fortuna: Todo va, todo vuelve; gira eternamente la rueda del ser... Tortuoso es el sendero de la eternidad.
La Fuerza: Desde dentro, el glotón, devolvió la comida; del fuerte, salió dulzura.
Los peligros que atemorizan al hombre civilizado son los instintos suprimidos o lesionados; los peligros que atemorizaban al hombre primitivo eran los impulsos desenfrenados. En ambos casos el "animal" se ve alienado de su naturaleza verdadera y para ambos la aceptación de su alma animal es la condición para la plenitud y vivencia total de la vida. El hombre civilizado debe cuidar al animal que lleva dentro haciéndose su amigo.
El Colgado: No es la sangría la que disminuye el poder, es el consentimiento.
El inconsciente siempre trata de producir una situación imposible para forzar al individuo a que exteriorice lo mejor de sí mismo. Si uno no lo intenta nunca, no se completa, no se realiza. Se requiere una situación imposible, donde uno tenga que renunciar a su propia voluntad y a su propio conocimiento, y no hacer nada más que confiar en el poder impersonal del crecimiento y del desarrollo.
La Muerte: Mientras no mueras y resucites de nuevo, eres un desconocido para la oscura tierra.
Si se rechaza la exigencia de autoconocimiento que es requerida por el destino, esta actitud negativa puede acabar en la muerte real. La exigencia no se hubiera manifestado en esta persona si no hubiera sido capaz de luchar con perspectivas de vencer. Pero se verá atrapado en un callejón sin salida de donde solamente el autoconocimiento podrá ayudarla a salir.
La Templaza: Cada brizna de hierba tiene su Ángel que se inclina sobre ella y le susurra: "crece, crece".
Escenifica la conexión de uno mismo con la figura interior (la imaginación activa o la meditiatio), un diálogo interior con alguien invisible, también con Dios o con uno mismo, o con el buen ángel que uno mismo tiene.
También con el ángel oscuro que tenemos dentro.
El Diablo: Has despreciado al diablo y no se puede olvidar que un sujeto tan odiado debe ser algo.
Describe exactamente el aspecto grotesco y siniestro de nuestro inconsciente, con el que nunca hemos llegado a un contacto real, y que, en consecuencia, permanece en su estado original y salvaje.
Olvidamos siempre que nuestra consciencia es tan sólo una superficie, nuestra consciencia es el anteproyecto de nuestra existencia psicológica. Nuestra cabeza es solamente el final, detrás de nuestra consciencia hay una larga cola de dudas, debilidades y complejos, perjuicios y herencias y, nosotros consideramos siempre nuestras decisiones sin contar con ellas.
El Diablo, adversario, oponente, hostil, el adversario de Dios a pesar de...subordinado a Él, y capaz de actuar con Su tolerancia.
Id frenando en suelo deslizante, pues ahí acecha el diablo del resbalón.
La Torre: La Casa de Dios: El golpe de liberación. Yo soy el Señor y no hay otro. Yo formo la luz y creo la oscuridad. Yo hago la paz y creo el mal. Yo, el Señor, hago todas esas cosas.
La totalidad del cosmos se considera como impregnada por una vida única, de manera que se reconoce la armonía existente entre lo de arriba y lo de abajo, entre el ser y el devenir. El Pensamiento informador del mundo sumerio puede resumirse en "lo que es arriba es abajo", y de esta forma se proyectan las dos direcciones del movimiento espiritual: lo de Arriba baja, lo de Abajo sube... Más aún, la totalidad de Arriba y Abajo se considera llena de una presencia espiritual divina que pasa como "energía celestial" de Arriba a Abajo.
Psicológicamente hablando, muchos de nosotros vivimos "allá en lo alto", prisioneros en torres ideológicas de nuestra propia construcción, si construimos un sistema rígido de cualquier tipo y lo coronamos rey, entonces son convertimos en sus prisioneros.
Persona encastillada: persona rígida, con ego monumental, que no se deja influir por lo que le rodea, de ideas arraigadas.
La Estrella: Cielo arriba, cielo abajo, estrella arriba, estrella abajo. Todo lo que está arriba también está abajo. ¡Tómalo y alégrate!
La salvación del hombre yace en el fondo de su psique y cada uno debe trabajar individualmente para descubrir y liberar la esencia de oro que yace enterrada dentro de nuestra naturaleza psicofísica.
Silencio en el espacio interior que necesitamos para crecer.
Ya no se siente uno como un punto aislado en la periferia, sino como el Uno en el centro. Solamante la consciencia subjetiva permanece aislada; en cuanto se relaciona con su centro, se integra en la plenitud, encontrando en el sufrimiento un lugar tranquilo más allá de todas las complicaciones.
La Luna: ¡Un lugar salvaje, tan sagrado y encantado como nunca antes bajo la luna menguante, visitará una mujer, lamentándose por su demoniaco amante!
El Sol: Ni confuso ni rojo, como la propia cabeza de Dios, se elevó el glorioso Sol...
El jardín cercado del Sol crea un tipo de clausura (sagrado témenos), un lugar sagrado donde todo lo oscuro y oculto puede ser traído a la luz.
El niño simboliza la esencia preconsciente y protoconsciente del hombre. La esencia preconsciente es el estado inconsciente de la primera infancia; la esencia postconsciente es una anticipación por analogía de la vida después de la muerte.
el niño representa la última de las tres transformaciones del espíritu expuestas en "Así habló Zaratustra". Simboliza la inocencia, el olvido del pasado, el juego creador y la capacidad de decir un "santo sí" a la vida, encarnando las cualidades esenciales del superhombre.
El Juicio: Voy a revelaros un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al último toque de trompeta. La trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptos y seremos transformados. Pues es necesario que esta naturaleza perecedera se vista de incorrupción y esta naturaleza mortal se vista de inmortalidad.
Nacido dos veces.
Sensación (cinco sentidos), intuición (sexto sentido), pensamiento y sentimiento.
Quien tiene una vocación , oye la voz del hombre interior; es llamado.
El nacimiento de este mensajero equivale a una situación excepcional, dado que una nueva y potente vida nace donde ya no quedaba fuerza ni vida, ni la más remota posibilidad de ella. Surge desde el inconsciente, de aquella parte de la psique que, querámoslo o no, nos es desconocida y por eso la tratamos de un modo irracional. De esta región desacreditada y rechazada nos llegará la nueva energía con la que podamos dar nuevo sentido a nuestra vida.
El Mundo: En el quieto punto del mundo que gira. No era carne, ni estaba sin ella; ni procedía de ni iba hacia... en el quieto punto, allí estaba la danza, pero ni detenida ni en movimiento.
El sí-mismo es el centro de nuestro equilibrio psíquico.
Experimentar el sí-mismo significa que uno siempre es consciente de su propia identidad. Entonces, uno sabe que nunca podrá ser otra cosa que lo que es, que nunca se perderá a sí mismo y que nunca será separado del sí-mismo. Y eso porque uno sabe que el sí-mismo es indestructible, que es siempre uno y el mismo y que no puede ser disuelto ni cambiado por ninguna otra cosa. El sí-mismo le capacita para permanecer él mismo en todas las condiciones de su vida.
La cosnciencia ampliada ya no es aquél montón de deseos personales, de miedos, esperanzas y ambiciones que siempre tenían que compensar y corregir las tendencias contrarias del inconsciente; en su lugar existe una relación con el mundo de los objetos que llevará al individuo hacia lo absoluto, ligándole en una comunión indisoluble con el mundo en toda su amplitud. Las complicaciones que surjan en este estado ya no serán conflictos del deseo egoísta, sino dificultades que conciernen a los demás tanto como a uno mismo. Al llegar a este estadio, existe basicamente un interés por los problemas colectivos que han activado el inconsciente colectivo, ya que requieren compensación colectiva más que personal. Ahora podemos ver que el incosnciente produce contenidos que son válidos, no sólo para la persona a la cual conciernen, sino que lo son también para otros ya que, de hecho, lo son para una gran mayoría y posiblemente para todo el mundo.
Anima Mundi: fuerza oculta en la materia.
La meta es importante sólo como una idea; lo esencial es la obra que conduce hacia la meta; ésta es la meta de una vida.
El Loco es un Arquetipo coactivo, actual, que prefiere cabalgar a caminar. El Mago es el ilusionista, el embaucador. La Papisa sin duda encarna el Arquetipo de La Virgen tal y como aparece en las escrituras sagradas de diferentes culturas. La Emperatriz y El Emperador simbolizan a gran escala los Arquetipos de la Madre y el Padre. El Papa, por su parte, representa la autoridad, cuyo poder sobrepasa al del Emperador. Representa al Hombre Sabio. El Enamorado encarna el eterno triángulo como situación arquetípica de nuestra vida personal. A la carta de El Carro se le ve como parte de una totalidad con la que el héroe empieza a conectar, simboliza un principio de conducta emergente. Con La Justicia el héroe debe evaluar, sopesar, los problemas morales por sí mismo. El Hermitaño puede ayudarle a encontrar una luz más individual. La Rueda de la Fortuna simboliza las fuerzas inexorables de la vida que actúan fuera de nuestro control. La Fuerza es la ayuda que el héroe necesita para domar su naturaleza animal. Con El Colgado llega a una situación donde se encuentra totalmente desvalido. La Muerte es una figura arquetípica ante cuya guadaña todos nos encontramos desarmados. La Templanza es una ayuda. El Diablo trae consigo un rayo de luz y las cuatro cartas que vienen a continuación: La Torre, La Estrella, La Luna y El Sol representan diversos estadios de iluminación en orden ascendente. El Juicio irrumpe en la concienca del héroe para despertar al muerto durmiente y El Mundo es el sí-mismo, todas las contradicciones con las que ha tenido que enfrentarse el héroe, aparecen todas junta en un mundo.
El Tarot por sí mismo no cura, no sana, pero desde el punto de vista de la Tarología puede darnos respuestas que van más allá de lo estrictamente técnico porque conecta con el inconsciente personal y colectivo, es un espejo donde se refleja la vida de la persona.
Cambiar la pregunta ¿por qué? por ¿para qué?
La carta de El Colgado nos pone en comunicación con un aspecto esencial de la historia personal del ser humano y es precisamente el referente a su árbol genealógico. El personaje de esta carta se encuentra colgado entre dos árboles, el paterno y el materno, es el resultado de dos linajes, es el fruto de un árbol familiar. Vemos como la persona se encuentra atada a esos dos árboles y ellos le transmiten la savia familiar junto con los miedos y secretos de cada uno de sus ancestros. La tarea de El Colgado es liberarse de las cargas de su árbol genealógico.
Una de las tareas del Tarólogo es que el consultante abandone su posición de niño-herido para actuar desde el adulto.
No existe una verdad absoluta.
No existen límites.
El mundo es lo que pensamos que es.
El objetivo de una sesión de Tarot Terapéutico es sintonizar a la persona que consulta con su esencia y ayudarle a resolver patrones de conducta y bloqueos, identificar su origen y proponiendo vías de solución que salen del propio consultante, no del Tarólogo.
Loco y Mundo: Inicio y final, el origen y la compleción.
Mago y Fuerza: Potencialidad pura, inicios, todo es posible.
Papisa y Colgado: Acumulación, reflexión.
Emperatriz y Muerte: Estallido creativo.
Emperador y Templanza: Seguridad, estabilidad.
Papa y Diablo: Avance, nueva visión, tentación.
Enamorado y Torre: Apertura al exterior, elección, relaciones, belleza.
Carro y Estrella: Acción en el mundo.
Justicia y Luna: Las dos caras de la perfección, lo rígido y lo voluble.
Hermitaño y Sol: Salir de la perfección y adentrarse en la crisis positiva, expansión.
Rueda y Juicio: Final de ciclo, todo se completa y se inicia otro.
Lo que generalmente tiene el mayor efecto psíquico en el niño es la vida que los padres no han vivido.
Los pensamientos que no se traducen en palabras, son pensamientos perdidos para la humanidad; las palabras que no se confirman por medio de actos son palabras ociosas y de la palabra ociosa a la mentira no hay más que un paso.
Lo que llamamos desorden es, ante todo, un orden distinto del que esperábamos. Hay que asumir la pluralidad de los órdenes.
Es nuestra necesidad de comunicación la que nos incomunica.
Me lo contaron y lo olvidé; lo ví y lo entendí; lo hice y lo aprendí.
Cada vez que veas o hables con otra persona piensa que esa persona eres tú.
El Loco: El todo es igual que la nada.
El Mago: La energía siempre se dirige allá donde fijemos nuestra atención.
La Suma Sacerdotisa: La memoria codificada en signos.
La Emperatriz: Lo divino necesita de la experiencia humana para poder manifestarse.
El Emperador: Cuatro elementos separan al hombre del simio.
El Hierofante: El mundo está lleno de llaves ocultas que nos desvelan los misterios del inconsciente.
Los Enamorados: Incontenible necesidad de satisfacer los deseos, el libre albedrío y su doble filo dorado.
El Carro: El orgullo puede entorpecer que la carroza avance.
La Fuerza: La Bella y La Bestia comparten los secretos.
El Hermitaño: Las luces más reveladoras se hallan dentro de cada uno de nosotros.
La Rueda de la Fortuna: Los secretos de los ciclos.
La Justicia: La meta no es la perfección sino el equilibrio.
El Colgado: Hace falta un gran esfuerzo para cambiar el mundo.
La Muerte: Hay que despojarse de todo lo innecesario.
La Templanza: La revelación ha de alcanzarse por la experiencia y no por la lógica.
El Diablo: Es por ignorancia que las cadenas nos ciegan.
La Torre: Los templos nunca han de ejercer de tumbas.
La Estrella: Para alejarnos del mundo de la incomprensión solo hay que dar el primer paso.
La Luna: La belleza que subyace bajo el aspecto de las cosas.
El Sol: Incestuosa boda alquímica con nuestra alma.
El Juicio: Cuando nada poseemos desaparece la ilusión falaz, cualquier juicio es una posesión.
El Mundo: Permanecer serenos en el momento presente.
¿Quién soy yo en realidad? Soy mi cuerpo, soy mi conciencia, tengo una identidad fija, soy mi disciplina, soy un aprendiz, soy la muerte...
El Loco: Es el hombre común, ingenuo, es el iniciado, es el ser iluminado que parece tonto a los ojos del mundo.
El Mago: Conocimiento intuitivo de las leyes.
La Suma Sacerdotisa: Voz interior, sanación, intuición, alejamiento de lo habitual.
La Emperatriz: Descubre la parte femenina que hay en ti.
El Emperador: Soy la ley suprema, soy el nombre de Dios. Las cuatro letras de su nombre están en mí y yo estoy en todo. Soy los cuatro principios. Estoy en los cuatro elementos. En las cuatro estaciones del año. En los cuatro puntos cardinales. En los cuatro signos del Tarot. Soy el comienzo. Soy la acción. Soy la conclusión. Soy el resultado. Para aquel que me conoce no existen misterios sobre la tierra. Soy el Gran Pentáculo. Descubre tu parte masculina.
El Sumo Sacerdote: ¿Quién eres tú en esta carta? Si te ves como uno de los monjes, estás deseando encontrar un maestro que sepa más que tú. Deseas respuestas, alguien que te escuche, te instruya, buscas ayuda. Si te ves como el Sacerdote, estás capacitado para guiar a otras personas en su camino.
Los Enamorados: Dar a partir de la plenitud.
El Carro: Claridad, fuerza nueva. Tu deber es mantener en una única dirección los dos extremos que hay en ti.
La Fuerza: Cuerpo y alma en armonía. Fuerza tierna, paciente, incansable.
El Hermitaño: ¿Quién soy? Sabes que nadie puede ofrecerte respuestas y deseas que el trazado del camino se haga a partir de ti mismo, de tu interior. La lámpara solo alumbra el siguiente paso.
La Rueda de la Fortuna: Karma. En el centro del huracán está la tranquilidad.
La Justicia: Estás viendo la verdad. En los platillos de esta balanza todo se pesa. Y esta espada está siempre en alto, para que la justicia se administre; nada puede escapar a ella. Sopesar y decidir. ¿Deseas continuar tu vida así, deseas cambiar algo? Cierra asuntos inconclusos.
El Colgado: Eres receptivo para lo nuevo, aprendes a aceptarte.
La Muerte: El sol sale mientras se pone y se pone mientras sale, la vida muere con el nacimiento y nace con la muerte.
La Templanza: Juego de energías.
El Diablo: Está sentado en su pedestal y no hace nada, sólo tienes que quitarte las cadenas, pasarlas por encima de tu cabeza y ya eres libre.
La Torre: Liberación por medio de la catarsis. Deja que las cosas ocurran, no luches y vuelve a empezar.
La Estrella: Hombre y Naturaleza en armonía divina.
La Luna: Te encuentras en algún lugar en medio del camino, ya no puedes volver, pero titubeas en tu marcha hacia adelante. Utilizas tu intuición para marchar. Ha llegado el momento de observar todos tus sentimientos e ideas, de conocerte a fondo. Esta carta te convoca a ir hacia el fondo y observar el origen de los problemas, a no conformarte con las razones superficiales.
El Sol: Descubre el niño que hay en ti, la ligereza, la inocencia, la pureza.
El Juicio: Si llueve fuego debes ser como el agua. Si hay demasiada agua sé como el viento. Si la marea alta sube sé como el cielo. Y si llega la última de las mareas de todos los mundos abandona el yo y sé el Señor. Re-Unión.
El Mundo: No utilizar nada, no desear nada, está lleno de fuerza. Sin miedos, sabio, iluminado. Ha dejado todo tras de sí. Ve su pureza a través de la virtud. Ha llegado al final del camino. Más allá del río de todas sus vidas y de todas sus muertes. Más allá del dolor y del infierno, más allá del júbilo del cielo, a través de la virtud de su pureza. Ha llegado al final del camino. Todo lo que quería hacer, lo hizo. Y ahora es uno. Todo encuentra el lugar que le corresponde. Sientes que puedes encontrar la satisfacción en ti mismo, que en ti está todo lo que siempre has buscado fuera de ti.
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