Marcos 14:51-52:
"Pero cierto joven que le
seguía, cubierto con una sábana sobre el cuerpo desnudo; y lo agarraron, pero
él, dejando la sábana, huyó desnudo".
Los dos con el mismo lienzo
En primer lugar, se trata de
un joven. En el Evangelio de san Marcos, esta palabra sólo vuelve a aparecer el
domingo de pascua, cuando las mujeres se encuentran en el sepulcro con otro
“joven” que les anuncia la resurrección de Jesús (Mc 16,5). Resulta curioso
que, mientras en los otros Evangelios quienes transmiten esta noticia son
ángeles (Mt 28,5; Lc 24,23; Jn 20,12), san Marcos es el único que coloca en la
tumba a un joven, a pesar de haber nombrado antes varias veces a los ángeles
(Mc 1,13; 8,38; 12,25; 13,27.32). Esto ya nos lleva a relacionar al joven de la
sábana con la idea de la resurrección.
En segundo lugar, el joven
estaba vestido con “una sábana de lino”. También a Jesús lo vistieron con “una
sábana de lino” cuando lo enterraron en su tumba (Mc 15,46). Resulta llamativo
que esa sábana se mencione dos veces en la escena del joven que huye, otras dos
veces en el entierro de Jesús y nunca más vuelva a mencionarse. San Marcos
parece decirnos que la sábana que usaba el joven cuando lo apresaron, era la
misma que usó Jesús cuando lo enterraron.
En tercer lugar, el joven
“seguía” a Jesús. Se trata de un verbo usado para referirse exclusivamente a
los discípulos de Jesús. Pero es imposible que fuera un discípulo como tal,
porque san Marcos lo presenta como alguien diferente. Tampoco puede ser un extraño,
porque el verbo lo señala como alguien vinculado a Jesús. La única salida es
pensar que se trata del mismo Jesús (por eso aparece relacionado a él), pero
desde una perspectiva diferente (por eso aparece como alguien diferente). En
cuarto lugar, se dice que los guardias “prendieron” al joven, como también un
momento antes habían “prendido” a Jesús (Mc 14,46). Los dos personajes aparecen
relacionados con la misma acción, que habían hecho los soldados con Jesús, en
el huerto de Getsemaní.
San Marcos, pues, quiso
simbolizar el momento en que Jesús es apresado, desde otra perspectiva: desde
su resurrección. De este modo pretendió decir a sus lectores, a manera de
anticipo, así como el joven pudo escapar de la muerte, abandonando la sábana en
la que estaba envuelto, también Jesús escapará de la muerte, abandonando la
sábana en la que lo envolvieron. Pero San Marcos tenía otra razón para incluir
el episodio del joven de la sábana. Y es que él es el único evangelista que no
relata ninguna aparición de Jesús resucitado. Su libro originalmente terminaba
en Mc 16,8, con el entierro de Jesús y el anuncio de su resurrección, pero sin
contar ninguna aparición suya. En cambio, al colocar aquí esta escena, puede
presentar de manera anticipada a Jesús liberándose de los guardias, de la
sábana y de la muerte, cosa que no contará al final.
Esta parece la solución más
probable, que se sitúa en una línea más cercana a la que ofrece el evangelista.
Mientras prenden a Jesús y le llevan, aparece este extraño joven y le sigue (va
con él, compartiendo su mismo destino). Va desnudo, cubierto con una sábana,
como Jesús en la tumba donde le enterrarán envuelto en una sábana, sellada su
tumba con una piedra, para impedir que se escape (Mc 15,46). Lo sujetan con
fuerza, pero no pueden retenerlo, pues agarran su ropa flotante por el viento,
su sábana o lienzo que lo cubre, de manera que él se escapa desnudo (como los
muertos que resucitan), dejando en las manos de los que pretenden agarrarlo una
sábana inútil… Esto significaría que Jesús: por un lado, es el que muere, lo
apresan y lo matan, pero, por otro lado, no pueden prenderlo y se escapa,
dejando en sus manos la túnica/sábana con la que está envuelto, el día de su
entierro, surgiendo “desnudo” del sepulcro.
El "hombre desnudo"
en el Huerto de Getsemaní, descrito solo en el Evangelio de Marcos (Marcos
14:51-52), es un personaje misterioso cuya identidad exacta no se conoce, pero
las interpretaciones más comunes sugieren que podría ser el propio evangelista
Marcos (Juan Marcos), un símbolo de los discípulos abandonando a Jesús, o una
figura que cumple una profecía de Amós sobre el juicio divino. Este joven, que
seguía a Jesús con una sábana y huyó desnudo al ser prendido, representa la
fragilidad humana y el abandono en el momento crucial de la Pasión, destacando
la soledad de Cristo.
Posibles interpretaciones del
joven desnudo
El autor, Marcos: Es la teoría
más extendida. Marcos narra un evento personal, quizás una confesión de su
propia cobardía al abandonar a Jesús, vistiendo su ropa de dormir (sábana) y
huyendo ante el peligro.
Una figura profética: El
incidente podría ilustrar la profecía de Amós (2:16) sobre el juicio, donde los
valientes huyen desnudos, conectando la pasión de Jesús con el juicio final.
Un símbolo alegórico:
Representa la desnudez de los discípulos que huyen, contrastando con la entrega
de Jesús. Es un detalle vívido que subraya la desolación de la escena.
Un muerto resucitado (teoría
folclórica): Algunas teorías menos comunes sugieren que podría ser Lázaro, que
había sido resucitado por Jesús, o alguien que había muerto y resucitado, y la
sábana era una mortaja, interpretando el evento a través de la lente del poder
divino, según una publicación de Reddit. Testigo accidental: El joven pudo
haber sido un discípulo o seguidor que presenció el arresto y huyó por miedo,
abandonando su ropa en la prisa.
Símbolo de la fragilidad: La
desnudez y la huida simbolizan la vergüenza y el abandono de Jesús por parte de
sus seguidores en su hora más oscura.
Prefiguración de la
resurrección: Algunos estudiosos sugieren que la sábana abandonada simboliza la
tumba de la que Jesús escaparía, y la huida del joven anticipa la victoria de
Jesús sobre la muerte y la resurrección, como se ve en Marcos 16:5-7.
Identidad: Aunque no se nombra,
se debate si era el propio Jesús o alguien cercano, como un discípulo, pero su
acción resalta el abandono general de los discípulos, a pesar de que el texto
usa el verbo "seguir" para él.
Este breve pasaje es un
momento enigmático que contrasta con el juicio y la negación de Pedro (Marcos
14:66-72), mostrando diferentes respuestas humanas ante el sufrimiento de
Jesús, y termina con Pedro llorando por haber negado a Jesús tres veces, justo
antes de que el gallo cantara.
¿Por qué se fue corriendo
desnudo?
Miedo y vergüenza: Al ser
agarrado, el miedo y la sorpresa lo hicieron abandonar la sábana para escapar
más rápido, priorizando su vida sobre su dignidad.
Contraste con Jesús: Su huida
patética resalta la sumisión voluntaria de Jesús, quien no huye a pesar de
poder hacerlo.
El joven desnudo es un detalle
literario poderoso en el Evangelio de Marcos que simboliza el abandono y la
fragilidad humana frente al arresto de Jesús.
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