El espatarring o manspreading

 





No existe una razón biológica o genética única y determinante que justifique el manspreading (despatarramiento masculino), siendo considerado mayoritariamente un comportamiento cultural y social, aunque con factores fisiológicos secundarios. Si bien la estructura pélvica masculina puede hacer que mantener las rodillas juntas sea menos natural, esto no obliga a invadir el espacio adyacente.

Estructura de la pelvis: La pelvis masculina es más estrecha y el ángulo del cuello femoral diferente al de las mujeres, lo que puede hacer que sentarse con las piernas ligeramente abiertas sea más cómodo o natural para algunos hombres.



Presión anatómica: Algunos argumentos sugieren que mantener las piernas cerradas puede ejercer presión sobre los testículos.

Comodidad: La apertura moderada se considera, para algunos, una posición de descanso natural.

Demostración de poder/dominio: El acto se interpreta a menudo como una forma de marcar territorio y demostrar jerarquía o dominio del espacio público.

Socialización masculina: Los hombres han sido educados, a menudo de forma inconsciente, para ocupar más espacio, sintiéndose con derecho a él.

Comportamiento aprendido: Se considera una conducta social (mala educación o egoísmo) en lugar de un imperativo biológico.



Sentarse con las piernas más separadas también puede indicar dominio y atractivo sexual en los hombres. Tanya Vacharkulksemsuk, investigadora postdoctoral de la UC Berkeley, publicó recientemente estudios que revelaron que extender las piernas y los brazos resulta más atractivo sexualmente cuando lo hacen los hombres.



“Esto es lo que sucede cuando alguien como yo se sienta con las rodillas juntas: La parte redondeada de la punta del fémur empujará contra el borde exterior del acetábulo (el encaje de la cadera), forzando el lábrum acetabular contra la cadera. Para mantener esa posición, debo activar los músculos abductores ubicados en el interior de mis muslos. Eso automáticamente generará resistencia de los abductores externos de mis caderas, creando una tensión que se extiende hasta la base de la espalda. En el instante en que dejo de contraer los músculos mis muslos se abren solos, dejando una abertura de aproximadamente 38 centímetros entre las rodillas, que equivale a tres cuartos de la abertura considerada «manspreading».

Las mujeres, en cambio, tienen una pelvis más ancha y fémures que se posicionan más naturalmente hacia la línea media del cuerpo, y no hacia afuera. Sentarse con las piernas cerradas no causa estrés muscular en la mayoría de los casos, aunque eso cambia durante el embarazo, donde el peso de la panza empuja las rodillas hacia los lados”.

— Lou Schuler.



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