Mors certa, hora incerta.
Tortugas atrapadas en anillas
de refresco, pájaros con globos en el estómago, ballenas varadas con un
estómago lleno de basura plástica, islas de plásticos en varios mares y
océanos, microplásticos en sal de mesa, en la placenta de mujeres embarazadas…
La contaminación por plásticos y microplásticos es una pandemia silenciosa, que
no solo afecta al medio ambiente, sino también a nuestra salud a causa de su
potencial tóxico, inflamatorio y neurodegenerativo.
👉 Textiles para el hogar
y en tu ropa: el poliéster es una pequeña fibra de plástico que se
desprende con el uso, es decir, con el roce de estas prendas y también en cada
lavado. Para evitar los microplásticos hay que sustituir el poliéster por fibras
naturales, como el algodón, el lino o la lana.
👉 Tablas de cortar y
otros utensilios de cocina: por cada corte que haces, pequeños trozos de
plástico que tú no ves salen desprendidos y, en el mejor de los casos, quedan
flotando por tu cocina o tu comida. Pásate a las tablas de madera o metal, no
sólo para cortar sino en todo lo que puedas en tu cocina.
👉 Cosméticos y jabones:
en este caso los microplásticos se añaden “a posta” en el producto para que su
fricción haga el trabajo del jabón o del exfoliante o incluso para que adquiera
determinada textura. Por normativa en España y Europa están prohibidos, pero la
ley aún no ha llegado a todos los productos. Puedes evitarlos leyendo la
etiqueta y huyendo de los siguientes nombres: AC, ACS, PA, PMMA, PEG, PQ,
Dimethicone o Methicone, entre otros.
👉 Botellas de plástico:
liberan microplásticos al producto que hay en su interior, aunque la acabes de
comprar. Además, NO se deben rellenar, ya que liberan más microplásticos aún y
productos químicos tóxicos para tu salud, sobre todo si se calientan. Mejor una
botella reutilizable de acero. Y ya que estás leyendo esto, tampoco calientes
tu comida en un táper de plástico: pásalo a un plato o usa un táper de cristal.
Muchas gracias por tu
compromiso.
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