Todo lo que se hace por amor, se
hace mas allá del bien y del mal.
Friedrich Nietzsche.
El concepto de revolución ha tenido múltiples acepciones a lo largo de la
historia, y se ha utilizado con los fines más diversos en infinidad de campos
de la actividad humana.
Desde movimientos políticos que pregonaban la llegada de un hombre nuevo y
perfecto, para lo cual era necesario eliminar a todo lo considerado alejado de
ese ideal de perfección, hasta otras corrientes que sostenían que la revolución
social era sinónimo de igualdad y colectivismo, y que no debería existir ningún
ideal (libertad, progreso) por encima de esa noción comunitaria.
Por otro lado, la revolución fue también abordada desde el arte, con grupos de
creadores y pensadores dispuestos a plantear un antes y un después en la
historia de la cultura a partir de sus propias concepciones del hecho artístico.
¿Sigue teniendo vigencia hoy la idea de revolución? ¿Cómo se dan las
revoluciones en el siglo XXI? ¿No resulta urgente sumar el costado espiritual e
interno al concepto de revolución en el seno de la sociedad humana? ¿Podemos
seguir desatendiendo y despreciando el impacto de todo aquello que no se ve, no
se toca o no se comprueba racionalmente?
¿Hacemos lo suficiente desde nuestra cotidianeidad (aquellos que creemos en la
urgencia de una revolución, de un cambio superador) para variar los patrones
caducos de comportamiento, los prejuicios que nos afectan? ¿Apostamos realmente
por una concepcion holística, por la profundidad, la tolerancia, la
creatividad y el amor o seguimos cayendo en las redes de la estupidez, la
liviandad, la violencia en todas sus formas, la intolerancia, el
consumismo, el pensamiento lineal y literal y muchos otros engaños que nos
propone la sociedad en la actualidad?
¿Es posible un cambio social si previamente no crecemos como individuos?
Claramente es inalcanzable un mundo en constante armonía, porque el caos forma
parte del lenguaje del universo, es también parte del crecimiento y no podemos
modificar las leyes universales, pero...¿es demasiado aspirar a una realidad más
humana, más gratificante y justa para todos y que cree las condiciones para la evolución
del hombre en todos los órdenes y no para su involución en muchos
aspectos, como sucede hoy?

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